El otro día comencé a leer los 600 y pico emails que tenia y despues de un par de semanas el numero se va reduciendo. En estos momentos tengo 319, todavia me quedan unos cuantos pero si no aprovecho ahora luego no podre sacar tiempo para leerlos todos.
Bien pues el otro día, y como no, mi amiga Leti de Madrid (que siempre envia unos emails que son la ostia) me envió uno que la verdad me impresionó.
Se trataba de la carta de despedida de uno de los grandes de la literatura, Gabriel Garcia Marquez. Escribió esta carta cuando se retiró de la vida pública debido a un cáncer linfático y la verdad es que hace reflexionar.
“Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, aprovecharía ese tiempo lo más que pudiera”.
Posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.
Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.
Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.
Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen.
Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.
A los hombres les probaría cuán equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse!
A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.
A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido.
Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres… He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.
He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por primera vez, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.
He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse.
Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo.
Siempre di lo que sientes y haz lo que piensas.
Si supiera que hoy fuera la última vez que te voy a ver dormir, te abrazaría fuertemente y rezaría al Señor para poder ser el guardián de tu alma.
Si supiera que estos son los últimos minutos que te veo diría “te quiero” y no asumiría, tontamente, que ya lo sabes.
Siempre hay un mañana y la vida nos da otra oportunidad para hacer las cosas bien, pero por si me equivoco y hoy es todo lo que nos queda, me gustaría decirte cuanto te quiero, que nunca te olvidaré.
El mañana no le está asegurado a nadie, joven o viejo. Hoy puede ser la última vez que veas a los que amas. Por eso no esperes más, hazlo hoy, ya que si el mañana nunca llega, seguramente lamentarás el día que no tomaste tiempo para una sonrisa, un abrazo, un beso y que estuviste muy ocupado para concederles un último deseo.
Mantén a los que amas cerca de ti, diles al oído lo mucho que los necesitas, quiérelos y trátalos bien, toma tiempo para decirles “lo siento”, “perdóname”, “por favor”, “gracias” y todas las palabras de amor que conoces.
Nadie te recordará por tus pensamientos secretos. Pide al Señor la fuerza y sabiduría para expresarlos. Demuestra a tus amigos y seres queridos cuanto te importan.”
Palabras de un gran genio que merecen ser leidas detenidamente y que espero que os ayude a valorar más la vida minuto a minuto y sobre todo vivir esa vida de forma sabia y disfrutando al máximo.
Son al fin y al cabo de una persona que sabe que va a morir, que tiene miedo pero sabe que su hora por fin llegó e intenta irse en paz consigo mismo…
Pero como todos sabemos tu forma de vivir determina tu forma de morir, y este genio se va de forma sabia y regalandonos estas últimas letras como enseñanza moral.
Que angustiosa tiene que ser esa sensación de saber que tu fin esta proximo y que aun te quedan tantas cosas por hacer, tantas cosas que decir, tantos momentos por vivir….
Cuando te llega la muerte y todavia no estas preparado para asumirla y aceptarla.
Si lo piensas bien valdria más la pena que la muerte nos viniese de una forma inesperada a esa angustiosa sensación de notarla cerca, sentirla acechandote en la sobra mientras poco a poco te come por dentro la incertidumbre de no saber cuando sera ese momento en el que tu corazón deje de latir, y sepas que todo acabó y que no hay nada más alla de lo vivido solo el recuerdo un recuerdo que poco a poco se va apagando.
Y es que es verdad aquello que dicen de que una persona no se va realmente hasta que muere su recuerdo…

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