Nadie le escapa al tiempo.

Abuelita sigue luchando por favor; tu cuerpo ya ha librado miles de batallas, tu mente a soportado una dictadura tras otra, y tu mente y tu frágil cuerpo siguieron luchando esa injusta batalla con firmeza. 

Solo te queda una ultima batalla, no te rindas sigue luchando por favor, no quiero pensarlo, no me hago a la idea de no volver a ver tus ojos, de no escuchar más tus dulces palabras, esas palabras que se convirtieron en frágiles susurros la ultima vez que te vi y que tu pronunciabas con cuidado en un intento de que no se las llevase el viento.

Esas palabras nunca se irán abuelita, nunca olvidare tu rostro, me niego a recordarte consumida por esa maldita enfermedad, me niego. Prefiero mantener en el recuerdo tu imagen ante el fuego de la chimenea, con tu mandil y tus zapatillas, o con ese matamoscas con el que tanto jugábamos (hasta que descubrí para que se empleaba y me pareció un tanto macabro).

Quiero recordarte con tu graciosa barriga, tan gordita comiendo pan y viendo la tele, y no bebiendo medicamentos y  más medicamentos, agua gelatinada, aloe vera y esas tantas cosas que te hacían poner muecas y mirar con añoranza la comida de los demás platos.

Lo más duro será olvidar tu mirada, esa mirada lejana, vacía que luchaba por brillar pero día a día se apagaba y miraba con extrañeza y quizá temor al horizonte.Quiero recordarte asomada en tu ventana mirando a los niños jugar en el parque, y no postrada en esa cama en la que tantos dolores sufrías y de la que tan difícil te era levantar.

Extrañaré que tus temblorosas manos no vuelvan a servirme un plato con sopa, no vuelvan a darme unas “perrillas” como tu solías decirnos, o  me acaricien la cara, esas manos que apretabas con débil fuerza juntos a las mías mientras me mirabas con tanto temor a que me marchase de su lado.

Que difícil se hizo tu despedida, aquel abrazo en el que pude sentir tus lagrimas mientras yo te abrazaba con fuerza y te repetía una y otra vez te quiero abuela y tu susurrabas dulcemente y yo hija mía, y yo.

No me hago a la idea de no volverte a ver, esta noche mi padre salió para el pueblo, no quiero hacerme a la idea. Egoístamente deseo que sigas luchando, siento tanto no poder estar allí, y  me duele tanto que los que están junto a ti no den valor a cada momento a tu lado. Fue muy duro verte en aquellas condiciones pero supe disfrutar de cada segundo a tu lado, de todas aquellas horas que pase mirándote, cuidándote, de poderme decir todo aquello que nadie te dijo y que ahora lamento no haberte dicho cada una de las veces que estuve junto a ti. Me duele la mentalidad de los que están a tu alrededor, la frialdad con que tratan tu estado, esa maldita educación basada en no mostrar tus sentimientos ¿Qué los hombres no lloran? Pero que tontería es esa.

Quizá más que el verte a ti, pues se que quizá por fin te liberes de tus ataduras, y salgas de esta maldita cárcel en la que tanto tiempo llevas encerrada. No se si existe un cielo, pues no soy muy católica, pero si lo  hubiera tu te lo merecerías, por dar toda tu vida sin recibir nada a cambio, por luchar siempre por defender a los tuyos y darles lo mejor, por dibujar una sonrisa cuando tenias ganas de llorar, por ser la mejor madre, esposa y abuela del mundo, por que tu nietos te queremos tanto, no te  imaginas cuanto.

Te quiero tanto abuelita.

¿Sabes que tengo una súper abuela?¿Y puede volar? Volará, volará lejos y desde lo alto nos mirara y sonreirá con su dulce sonrisa, nos secará las lagrimas y luchará por protegernos como siempre lo ha hecho. Vaya pues si, realmente debe de ser fantástico tener una abuela así.

1207234236_f.jpg

Explore posts in the same categories: General

Comment: