Un día más…
Debía estudiar pero no me concentro así que una vez mas escribo. Escribo defraudada dolida sorprendida o simplemente decepcionada, y es que eso es lo que ocurre cuando decides dar un cambio a tu manera habitual de pensar a tu manera de actuar y de nuevo todo ocurre como siempre, y de nuevo sientes ese familiar vacío. Quisiera llorar gritar morder arañar romper o patalear, quisiera sacar este maldito nudo que me aprieta y exprime dejando seco este maldito corazón cubierto de indiferencia. De nuevo esa soledad, de nuevo esa sensación, esa decepción, de nuevo esa maldita culpa. Quizás sea esta forma de actuar tan humana y por eso busque inexistentes culpables; quizás me ponga esa absurda meta para demostrarme a mi misma que soy capaz de lograr algo, para llamar la atención, para gritar en silencio, para llorar sin derramar ni una sola lagrima como ya hice muchas otras veces. Y es que no aguanto mas, me duele tanto la cabeza al escuchar mi propia voz repitiendo una y otra vez esa maldita frase, esa estúpida mentira. Vuelvo a caer en este estúpido autoengaño, mi espejo comienza a empañarse, quisiera hacer callar de una maldita vez esa molesta voz punzante que me grita tan cerca que me impide apreciar claramente lo que ocurre a mí alrededor. Llevo cegada tantos años por este egocentrismo, quizá merezca esta soledad. No puedo recordar en que momento deje de ser ilusa como el resto, en que momento deje de participar en esta obra de tan incoherente argumento, en que momento abrí los ojos y empecé a ver con claridad. En ese momento en el que mi interior se vacío de tal forma que nada fue capaz de llenarlo, pese a los miles de intentos, ilusiones, engaños, nada consiguió permanecer mucho tiempo en su interior y poco a poco comenzó a helarse, a oscurecerse, a perder toda esperanza. Y es que pocos atreven a despertar de este autoengaño sueño aunque a veces se torne la más cruel pesadilla pues les aterra atrozmente la posibilidad de lo que pudiesen encontrar si eso ocurriese o lo que es peor aun, de no encontrar nada.
Y es que, ¿Te digo un secreto?; Para que eso ocurra solo debes sentarte y observar.
Foto: San Juan Playa.jpg
Concedida por mi queridísimo novio universitario. (Sabes que me encanta esta foto)
