Tú.

Después de este gran homenaje a la culpabilidad debes confesarte ante este conocido agujero en el que una y otra vez liberaste tus pecados. Pero sin embargo hoy no iras, pues sabes que llevabando tanto y tanto tiempo alejada de aquel falso reino, tanto tiempo sin visitar aquel alto trono de que tan difícil te resulto bajar pero sin embargo te ronda la firme idea de que se conserva caliente esperando tu regreso.

“A partir de mañana todo será distinto” te repites incesante una y otra y otra vez; y conocidas palabras que retumban en tu cabeza… una y otra vez, una y otra vez… (No pienso arrepentirme)

 En fin.  

¿Cómo curar tu pequeña cabeza loca? ¿Se puede curar una forma de vida? Observa tus pecados, se sumergen, tocan fondo al igual que tú tocaste un día, justo en aquel momento en el que se convierte en homogénea tú tristeza  y soledad aprietas ese botón y observas tus complejos, errores, y tantas y tantas lagrimas desaparecer. Parece todo tan facil.

Sabes que aunque duela, es lo mejor; pues en este juicio te encuentras sola ante tu absurdo reflejo y este tribunal lleno de ignorancia que te condena a la cárcel de tu propio ser.

 Patetica e infeliz, recojes tu corona pisoteada llena de polvo, al igual que tu orgullo, ese orgullo que es lo unico que no te sienta mal tragarte. Sabes que pesa demasiado, no estas segura si contaras con la fuerza suficiente soportarlo sin embargo te niegas a aceptarlo, tu locura te impide ver con claridad. Esta comedia tiene un tragico final, lo sabes pero t niegas a aceptarlo pues creciste pensando que aquella princesa desperto, sin saber que la realidad no siempre es como en los cuentos, que las novelas no siempre tienen un final feliz. 

(Y es que tantas  veces me gustaría mudar de piel como mi buena amiga Menchu.) J

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