Beatus ille…

Mis sentimientos están en un punto en el que el agobio inicial se ha convertido en una peligrosa actitud de indiferencia. Y es que sinceramente no tengo ganas de nada ni de nadie, miro a mi alrededor y solo veo vacío, un mundo vacío lleno de falsedades y malas jugadas.
En el punto en el que me encuentro odio todo lo que rodea, odio la actitud de la gente, odio todo cuanto escucho y observo ¿Me odio a mí?
Quiero tantas cosas y a la vez no quiero nada en concreto, mi cabeza es una concentración de dudas y pensamientos contradictorios, no me fío de nada ni de nadie, EGOISMO todo es egoísmo.
Tan importante es esa palabra a la que algunos restan importancia; el egoísmo es TODO, es como un fuego invisible que todo consume y que nos acaba devorando poco a poco y sin que nos demos cuenta. Y es que nos da suerte y a la vez no la quita, nos da felicidad y al mismo tiempo es el causante de todas nuestras tristezas y desgracias, egoísmo es todo cuanto nos rodea. Esta en cada palabra, en cada acto. En cada pensamiento hay un pequeño e involuntario brote de egoísmo (en ocasiones, hasta en la propia generosidad)
Y es que yo (desde mi fastidiosa mente egoísta) te deseo con toda mi alma, te necesito, te quiero para mí y solo para mí, para nadie más. Te quiero YA.
¿Y qué eres tú realmente?
Quizá no seas nada, quizá ni tan siquiera existas, quizá te creado a modo de consuelo, a modo de tortura, como aquel demonio que tanto torturaba a Joaquín Monegro en el famoso Abel de Unamuno.
Y es que eso es lo que eres para mí, eres consuelo y a la vez tormento; eres parte de mí ya que yo te cree, y ahora tu existencia depende de tanto de mí como yo de la tuya.
Y es que, como bien  escribió Unamuno, lo malo no es que no te amen, lo malo es no poder amar.
llantoo.jpg
Explore posts in the same categories: Sobre mi, mi lucha, pensamientos, sentimientos

Comment: